miércoles, 15 de diciembre de 2010

Arcade Fire – “The Wilderness Downtown”

Este es un video interactivo, asi q puedes entrar a http://www.thewildernessdowntown.com/ y crear tu propia version!
Este es un ejemplo de como puede terminar tu video:

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Fragmento de "Elogio de la lectura y la ficción"

Les comparto un fragmento del discurso que pronuncio Mario Vargas Llosa ayer al recibir el Premio Nobel de Literatura.

Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d'Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.
La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras.
Me gustaría que mi madre estuviera aquí, ella que solía emocionarse y llorar leyendo los poemas de Amado Nervo y de Pablo Neruda, y también el abuelo Pedro, de gran nariz y calva reluciente, que celebraba mis versos, y el tío Lucho que tanto me animó a volcarme en cuerpo y alma a escribir aunque la literatura, en aquel tiempo y lugar, alimentara tan mal a sus cultores. Toda la vida he tenido a mi lado gentes así, que me querían y alentaban, y me contagiaban su fe cuando dudaba. Gracias a ellos y, sin duda, también, a mi terquedad y algo de suerte, he podido dedicar buena parte de mi tiempo a esta pasión, vicio y maravilla que es escribir, crear una vida paralela donde refugiarnos contra la adversidad, que vuelve natural lo extraordinario y extraordinario lo natural, disipa el caos, embellece lo feo, eterniza el instante y torna la muerte un espectáculo pasajero.
No era fácil escribir historias. Al volverse palabras, los proyectos se marchitaban en el papel y las ideas e imágenes desfallecían. ¿Cómo reanimarlos? Por fortuna, allí estaban los maestros para aprender de ellos y seguir su ejemplo. Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia. Faulkner, que es la forma -la escritura y la estructura- lo que engrandece o empobrece los temas. Martorell, Cervantes, Dickens, Balzac, Tolstoi, Conrad, Thomas Mann, que el número y la ambición son tan importantes en una novela como la destreza estilística y la estrategia narrativa. Sartre, que las palabras son actos y que una novela, una obra de teatro, un ensayo, comprometidos con la actualidad y las mejores opciones, pueden cambiar el curso de la historia. Camus y Orwell, que una literatura desprovista de moral es inhumana y Malraux que el heroísmo y la épica cabían en la actualidad tanto como en el tiempo de los argonautas, la Odisea y la Ilíada.
Si convocara en este discurso a todos los escritores a los que debo algo o mucho sus sombras nos sumirían en la oscuridad. Son innumerables. Además de revelarme los secretos del oficio de contar, me hicieron explorar los abismos de lo humano, admirar sus hazañas y horrorizarme con sus desvaríos. Fueron los amigos más serviciales, los animadores de mi vocación, en cuyos libros descubrí que, aun en las peores circunstancias, hay esperanzas y que vale la pena vivir, aunque fuera sólo porque sin la vida no podríamos leer ni fantasear historias.
Algunas veces me pregunté si en países como el mío, con escasos lectores y tantos pobres, analfabetos e injusticias, donde la cultura era privilegio de tan pocos, escribir no era un lujo solipsista. Pero estas dudas nunca asfixiaron mi vocación y seguí siempre escribiendo, incluso en aquellos períodos en que los trabajos alimenticios absorbían casi todo mi tiempo. Creo que hice lo justo, pues, si para que la literatura florezca en una sociedad fuera requisito alcanzar primero la alta cultura, la libertad, la prosperidad y la justicia, ella no hubiera existido nunca. Por el contrario, gracias a la literatura, a las conciencias que formó, a los deseos y anhelos que inspiró, al desencanto de lo real con que volvemos del viaje a una bella fantasía, la civilización es ahora menos cruel que cuando los contadores de cuentos comenzaron a humanizar la vida con sus fábulas. Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola.
Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión. Quienes dudan de que la literatura, además de sumirnos en el sueño de la belleza y la felicidad, nos alerta contra toda forma de opresión, pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, la temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes. Lo hacen porque saben el riesgo que corren dejando que la imaginación discurra por los libros, lo sediciosas que se vuelven las ficciones cuando el lector coteja la libertad que las hace posibles y que en ellas se ejerce, con el oscurantismo y el miedo que lo acechan en el mundo real. Lo quieran o no, lo sepan o no, los fabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana. Esa comprobación, si echa raíces en la 3
sensibilidad y la conciencia, vuelve a los ciudadanos más difíciles de manipular, de aceptar las mentiras de quienes quisieran hacerles creer que, entre barrotes, inquisidores y carceleros viven más seguros y mejor.
La buena literatura tiende puentes entre gentes distintas y, haciéndonos gozar, sufrir o sorprendernos, nos une por debajo de las lenguas, creencias, usos, costumbres y prejuicios que nos separan. Cuando la gran ballena blanca sepulta al capitán Ahab en el mar, se encoge el corazón de los lectores idénticamente en Tokio, Lima o Tombuctú. Cuando Emma Bovary se traga el arsénico, Anna Karenina se arroja al tren y Julián Sorel sube al patíbulo, y cuando, en El Sur, el urbano doctor Juan Dahlmann sale de aquella pulpería de la pampa a enfrentarse al cuchillo de un matón, o advertimos que todos los pobladores de Comala, el pueblo de Pedro Páramo, están muertos, el estremecimiento es semejante en el lector que adora a Buda, Confucio, Cristo, Alá o es un agnóstico, vista saco y corbata, chilaba, kimono o bombachas. La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez



viernes, 3 de diciembre de 2010

08:36:59

Introvisión (stopmotionblog)

Ayer los amigos de Introvisión, presentaron su nuevo disco "08:36:59" en Radío U 101.9. En medio de una entrevista no tan entretenida y algunas declaraciones pasadas de "verdes" (y no verdes de ecológicas) los 5 músicos lograron demostrar todo su potencial con una producción que no solamente resalta en lo tecnico con una mezcla impecable, sino tambien con talento, tanto así que me hicieron querer escuchar mas después la hora y resto que duro la presentación.

Los solos de guitarra y teclados muy característicos de la música progresiva y la increíble voz de Wil (ex vocalista de Exnobia), llenaron las 4 paredes de mi cuarto, mientras jugaba unas partidas de Halo, cabe decir que tuve que poner el tele en silencio ya que conforme pasaba el tiempo me iba absorbiendo la música y el juego se volvia más una distracción. Debo decir que llevo cierto tiempo alejado del rock progresivo, pero luego de escuchar este disco me dieron ganas de un buen trip por este genero que ofrece virtuosismo y psicodelia.

Lamentablemente el espacio de Radio U no dio para escuchar el disco completo, quedaron 3 canciones por fuera, incluyendo "08:36:59" la cual lleva el disco como nombre. Sin más felicito a banda por un excelente trabajo y mucha suerte con las ventas del disco.

Introvisión es:

Wil Acuña: Voz
Marcos Solano: Guitarra
Andrés Corrales: Teclados
Michael Muñoz: Bajo
Mauricio Delgado: Batería

Para más info: Introvisión en Facebook

La información de cuando saldrá el disco esta en el aire aún, ya que han tenido unos atrasos con el prensado del disco, pero esperemos que proximamente este a la venta. Y esperen un concierto en los primeros meses del prox año (mejor tarde que nunca).

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Muestra de cortos stop-motion nacionales




Un Grupo de estudiantes de la UCR han recopilado el trabajo del semestre en una inusual muestra de animación stop-motion, este viernes podremos presenciar el resultado.
Cordialmente invita@s

martes, 30 de noviembre de 2010

Tron Mapping

Habrá que verlo...



si están en Londres o cerca dense un vuelta :P

El poder de las imágenes


Hoy en la exposición de Rafael Ottón Solís "Umbral de Fuego" me encontré con un extracto del libro de Susan Sontag "Ante el dolor de los demás", un interesante texto que reflexiona y debate sobre el rol contemporáneo que tenemos como testigos de todo clase de eventos mundiales, desde guerras y asesinatos, hasta hambrunas y muertes masivas. Lo que plantea la autora es como nos hemos convertido en testigos pasivos y sobre todo apáticos de lo que sucede a nuestro alrededor, el acceso a información de forma inmediata nos ha llevado a creer que "con saber es suficiente" quedándonos en el comentario casual y la mirada de desaprobación, sin realizar ninguna acción (aparte de cambiar el canal).
Los y las invito a revisar este libro, que lanza una invitación a reflexionar sobre el poder de las imágenes para generar cambios y sobre todo reta a cambiar la posición de testigos por el papel de actores.

*Fotografía: Eddie Adams, imagen ganadora del premio Pulitzer